I s’esmicola la tensa calma.

Doncs ja està fet. Tot el matí votant i revotant, i prometent [ “per un nou temps feminista, d’igualtat, llibertat i fraternitat” ]; i ara sí, sóc diputada.

En un dia ben estrany. Que ha començat amb una mena de calma tensa. Normalitat fingida. Junqueras passant pel costat d’Abascal i fent veure que no es veuen potser és la imatge més evident, però no la única, que ilustra aquesta mena de convivència rara que avui ha imperat, durant hores, mentres votàvem una vegada i una altra per escollir la Mesa del Congrés. Salutacions aquí i allà, cordialitat i murmuris de baix to. Samarretes amb missatges, corbates que ho són també, detalls d’adscripcions ideològiques de tota mena.

Potser mai com avui tanta llunyanía ideològica apretada en aquest hemiscicle, que si alguna cosa és – i en comparació al Senat – és apretat. Sobrevola la situació dels presos, que ho fa tot greu i surrealista. Quatre diputats que es mouen per aquí amb normalitat, però que tornaràn a dormir a presó. La policia els espera.

Reconec noms televisius. Saludo qui conec i descanso en company(e)s que són casi familia. Observo la gent desconeguda amb qui compartiré el temps. Evaluo canvis, i l’empetitiment de les grades populars em sembla un triomf democràtic. La col·lecció d’ultres que conformen Vox, un drama. La fi del bipartidisme, una evidència. La distància entre els partits indepes, ben física. I el diputat que porta la sessió, un home de barba blanca, una delicia.

La sessió camina lenta. Aixeco la mirada cap als trets de Tejero. I penso en la valentia de qui, des del carrer, va arrossegar el país fins entrar-lo en la democràcia.

Hem acabat de votar, i ara sí, comença la promesa. Un(a) a un(a), a l’escoltar el nostre nom, les diputades ens posem de peu i prometem (o jurem) acatar la Constitució. S’hi escolten fórmules variades, referències múltiples i llengües diverses. No cal més. A l’instant s’esmicola la tensa calma.

La dreta s’exclama indignada. Maleducada. El PP aviat es conté, disciplinat, però Ciudadanos i Vox, indistingibles, vociferen, s’aixequen, reclamen, i piquen fort a la taula. Piquen, i fan inaudibles les paraules. No suporten les referències als presos. No suporten les nostres promeses de justícia social. I no suporten la presència allà de les altres llengües. No suporten la diversitat, i és que no suporten la realitat. Que s’hi acostumin.

Picar a la taula és el que els queda. Han perdut les eleccions, i tenim números per canviar moltes coses. Intueixo que viurem una legislatura excepcional. No s’ha tancat la crisi, les crisis. Ni la social, ni la democràtica, ni la territorial. Segueixen obertes les ferides, i feina nostra és currar i curar.

Ells poden dedicar-se al soroll, si volen. Nosaltres – amb els somnis intactes – ; a currar, i a curar.

Anuncis

Temps de Trasllat.

Bueno, bueno, bueno: ha arribat l’hora. Aquest blog està de trasllat.

Aquest blog m’ha acompanyat aquest tres anys estranyíssims que he passat al Senat, i crec que ha fet el seu petit servei. De contacte. De finestra. De divulgació d’informacions i impressions. De fil de connexió quotidiana amb vosaltres. De punt de trobada entre aquell palau blindat i la vida real, més alegre, que succeïa fora.

Me l’enduc, doncs. Trasllado aquest blog – juntament amb uns quants llibres, carpetes i samarretes no foradades – del Senat al Congrés. També tot allò que duc après.

Avui és dimarts 14 de Maig i Madrid va molt ple i acalorat. Entro per la porta del Congrés i em dedico a fer papers. Que d’aquí a una setmana prometo el càrrec, diputada; i ja porto a sobre tots els nervis, començant pel de voler estar a l’alçada.

A l’alçada del repte que entomo. Representar-vos. Defensar-vos. Tirant endavant el nostre programa [roig – verd – violeta] de redistribuir la riquesa per cuidar les persones. El planeta. La vida. Posar les mans i l’escó a treballar per aixecar vida digna compartida.

Mentres em fan entrega d’un maletí marró, mentres passo de sala en sala omplint i entregant i firmant papers i repapers, prenc la decisió de convertir aquest blog en un recull no diari de sessions – no periòdic, no forçat i no oficial – del que viuré des de l’escó que (la ciutadania) m’heu assignat.

Us passaré, doncs, per sota la taula, per sota l’estridència mediàtica, per sota de les consignes, per sota de la crispació i per sota de l’escenografia, petites notes polítiques sueltes sobre cosetes que no es veuen, convençuda que de vegades aquestes són les més importants. Avui inauguro, doncs, emocionada: Notetes des del Congrés.

Tan de bo us serveixi, en el sentit més ampli possible.

Sobre este fin de etapa en el Senado.

Queridas, queridos;

Os escribo, hoy lunes, cuando cae la noche y en el inicio de una semana a la que llego con sentimientos mezclados. Estoy en el Senado,  y reina el silencio.

Esta tarde he preguntado al Gobierno sobre educación para la ciudadanía y en igualdad. Y pervive la sensación de hastío. No puedo comprender cómo han dejado pasar ocho meses sin devolver la educación en valores ciudadanos en general, y la educación afectivo-sexual y en igualdad en particular, a las aulas. No puedo comprender cómo han dejado pasar lo que es prioridad.

Pues bien, mañana hay pleno, último pleno, también el miércoles; discusiones de final de etapa. Y tras tres años de discutir, negociar y votar sobre el rumbo de este Estado, hoy tengo más claro que nunca que el Senado – donde nadie mira – es el botón de alarma del sistema. No hay reforma constitucional ni país plurinacional si no ganamos el Senado. Ni siquiera la democratización de la jefatura del Estado. Para cualquier cambio estructural, debemos ganarlo. Explicadlo. No os permitáis no votar.

Y sigo: esta semana tengo también reunión en el Ministerio del Interior para hablar con ellos sobre los algoritmos informáticos que determinan cosas tan fundamentales como qué nivel de protección se le da a una víctima de violencia machista (si no existe control reproducen discriminación), reunión que acordamos tras mis preguntas al Gobierno y sus no-respuestas a la cuestión.

Y otra reunión con la directora del Instituto de la Mujer, pues quiero preguntarle de qué manera están implementando el mandato parlamentario que les dio el Senado: por unanimidad salió nuestra propuesta para eliminar el sexismo de la publicidad dirigida a niñas y niños.

Me espera luego el jueves una comisión de Igualdad donde comparece a petición nuestra Maria Naredo, una grande; experta internacional en políticas de igualdad, hoy trabaja en ello para Madrid Ayuntamiento. Quiero saber cómo valora la acción estatal. Los recursos transferidos. El Pacto de Estado. Lo logrado y los agujeros negros.

Lo cierto es que afronto esta semana con sensación de fin de etapa [aunque me queda mucho trabajo para las próximas semanas y no hay minuto que desaprovechar]. Y la afronto con sensaciones entremezcladas.

Siento, por un lado, orgullo. Orgullo en lo personal, por el papel que mi grupo me ha permitido tener en defensa de Catalunya, sus gentes y sus libertades; le he podido plantar cara al PP semana tras semana, que han venido trayendo sin descanso propuestas (algunas inconstitucionales) de dolor contra Catalunya. Y también por haber hallado fisuras para sacar adelante propuestas nuestras en las comisiones en las que he trabajado, por unanimidad y en el contexto más adverso, y de forma prioritaria en Igualdad.

Siento orgullo sin duda también en lo colectivo; porque veníamos de la nada y hemos sabido ser fuerza, ser grupo, las veinte senadoras y senadores de Podemos, En Comú Podem y En Marea y nuestro estupendo equipo técnico. Hemos currado mucho, con determinación, sororidad y responsabilidad, y por aquí se reconoce con la boca pequeña que nuestra entrada ha significado apertura del palacio opaco.

Pero orgullo siento sobretodo en lo político: por cómo hemos demostrado, también en el Congreso y día tras día, que existe otro país posible. Otra política posible. Otras prioridades. Las de la redistribución de la riqueza, las de la protección de quien no tiene, las de la vida libre para las mujeres, las de las libertades civiles, las de una segunda transición democrática para España, y las de un destino pro-ecológico y anti-belicista para el mundo. Hemos abierto un espacio que tocará andar.

Y lo voy a decir, siento también rabia. Pues los de las banderas de un lado han sumado sus votos a los de las banderas del otro lado [de unos no esperábamos nada, de otros sí] y han hecho caer los presupuestos sociales que le estiramos a Sánchez; los más sociales que habría tenido hasta el momento España. Así, decidieron ser inútiles para la mejora de la vida cotidiana de la gente.

Rabia también por la cobardía que – as usual – ha vuelto a demostrar el PSOE. Es sangrante su decisión – miedosa de la extrema derecha – de impedir que salgan a mar los barcos salvavidas, barcos que venían rescatando vidas en el Mediterráneo y salvando algo de la dignidad de todas. Esa cobardía se repite tema a tema; y ahí está su negativa a regular los alquileres abusivos, y ahí mismo está el relator.

Y finalmente por las decenas de leyes que decaerán. Muchas nuestras. Leyes que eran camino para hacer virar el Estado hacia lo que debiera ser: la organización colectiva para la autodefensa de la gente común. Y algunas que me duelen en el alma, como es la ley que parimos y presentamos para combatir la violencia sexual, y para que las violadas dejen de ser víctimas de segunda.

Por otro lado, os lo digo: siento miedo. Porque el escenario mundial y nacional es amenazante. Existe pulsión reaccionaria mires donde mires. Que dispara contra las libertades conquistadas. Que cuestiona los avances que creíamos consolidados. Que extrema las desigualdades, que pide acelerar el rumbo hacia el choque con los límites ecológicos del planeta, y que vuelve a hacer del cuerpo de las mujeres lugar de doctrina conservadora. Que retuerce la ley en favor de su orden.

Orgullo, rabia y miedo, decía, pero sobretodo: Esperanza. Sin duda el sentimiento más fuerte: Esperanza. Que es aquello que mantiene a flote toda mi alegría.

Esperanza y alegría por lo aprendido, aquí dentro y allá fuera.

Dentro: Que este grupo político nuestro, en estos tres años – en los que se concentraron dos legislaturas y dos gobiernos distintos [y surfeando acoso político-mediático por parte de los voceros de las élites; y además, errores y flaquezas propias]; hemos aprendido a luchar aquí. En las instituciones y sus cierres. Pues: este aprendizaje ha de ser fortaleza y, ahora sí, con un pie en las plazas y otro en las instituciones, debemos salir a ganar. A ganar, sí. Ganar el Estado: para devolvérselo a la gente.

Y fuera: Cuánto aprendimos en las calles. En los gritos. En las mujeres que se cogen de la mano. En el ya no tenemos miedo. Que está al caer otro ocho de marzo y el feminismo es la revolución en marcha. Maravillosa alternativa para el mundo. Defendiendo la vida en el centro, los cuidados, las libertades y la vida digna compartida, el feminismo es hoy la más poderosa contrapropuesta al individualismo, al militarismo y al capitalismo depredador; es la alternativa que disputa el rumbo del mundo. Eso es esperanza. Eso es alegría.

Se termina aquí una etapa, y afronto esta semana como la primera. Dando lo mejor que sé. A por todas. Y con el deseo de que consideréis que os he servido.

No olvidéis que servir al pueblo es el trabajo que encargáis a quien os representa: jamás exijáis menos.

Buenas noches y a cumplir los sueños.

writing-828911_1920

No ens heu vist ser oposició.

[ català / castellano ]

Una cosa que m’és un repte, des que vaig trepitjar el Senat i fins a dia d’avui, és trobar la forma, el llenguatge, i el to de relació amb qui representa aquelles idees que no comparteixes o fins i tot menysprees.

La convivència entre el fet que, les paraules, les posicions i els vots que aquí predominen en la seva majoria absoluta són les que enfonsen i precaritzen la vida de la nostra gent; amb el fet que qui pronuncia aquestes paraules, aquestes posicions i aquests vots són persones que després et donen el bon dia al passadís, que et creues al bany, o amb qui intercanvies paraules habitualment.

Si alguna cosa tenen els parlaments, en positiu, per a bé, és que acumulen en un petit espai gent que pensa absolutament diferent. Tan diferent que de vegades es necesita esforç d’escolta per aconseguir comprendre alguna cosa sobre aquella parcel·la de realitat que habita en la vivència de l’altre.

Recordo perfectament la cara d’incredulitat d’una senadora del PP el dia – dels primers que jo pujava a tribuna – que vaig parlar de que necessitem redistribuir els treballs i els temps, alhora que pujar salaris. Semblava que li parlava en klingon. No devia ser molt diferent de la cara que em quedava a mi quan, fa poquet, una altra senadora seva acusava irada la pujada a 900 euros del salari mínim interprofessional de desvari comunista anacrònic.

Són tres anys ja per aquí. I durant els primers temps, quan el PP governava, la seva instrumentalització de la cambra territorial – sobre la qual mantenen una majoria absoluta d’escons amb una minoria de vots – es limitava a ser de mur de contenció [disbarat 155 al marge]. Amb el seu vot negatiu era suficient per a impedir que prosperessin les propostes de canvi que nosaltres – i d’altres – projectàvem.

Mantenint fermes les barreres, estaven tranquils en el seu govern, que la màfia és la màfia i mentre controla el cotarro tot està bé. Aquesta tranquil·litat els permetia mantenir un to moderat.

Així, vaig aprendre com conversar, dialogar, buscar on podia existir camí, una mica de bretxa en aquell mur, i fins i tot (flipa) una mica de consens – en el Pacte d’Estat contra la violència masclista en vam trobar alguns, per exemple, importants – entre qui, des de posicions absolutament confrontades, estàvem disposades a tractar seriosament i amb responsabilitat una matèria en qüestió.

Després, ah; seva pròpia corrupció els va fer fora del poder. La confirmació judicial de que el PP no és un partit amb hilillos de corrupció, sinó que ÉS corrupció; va aconseguir posar d’acord a partits amb mirades molt diferents sobre la política, en què: treure a qui roba de la gestió dels diners de tot(e)s és primordial. I així ho vam fer. I què bé vam fer.

Doncs: d’aquells dies arrossego una frase d’una senadora popular: “No nos habéis visto ser oposición”. Em llançava una veritat.

Des que la dreta espanyola va perdre el poder, i no ho suporta ara com ho ha suportat mai, que, en línia històrica amb el franquisme, segueixen sentint que l’Estat els pertany a ells, les seves famílies i les seves elits; s’han llançat al fang amb els ullals cremant.

Des d’aleshores, i més amb la competència que els brolla pels costats, el PP està rodant sense cap fre cap a l’extrem més ultra, cap a aquell racó desquiciat on tot s’hi val i tot és alta traïció a la pàtria. Tot s’omple de soroll. Tambors de confrontació i enderrocament al govern que no els és propi, llançant-se a la descarada mentida, l’insult directe i l’extrema manipulació. Cremant-ho tot, i tapant les cendres amb una immensa bandera pàtria en la qual no hi cap la gent.

Quin fart de banderes buides, de veritat.

Amb tot, també les figures han canviat. On abans parlava un portaveu del PP de tarannà rajoyenc, parla ara Cosidó, tan conegut per dirigir les clavegueres policials com pel seu missatge sobre com ficar mà a les judicials. I on abans tenien veu perfils mitjanament moderats, avui despunten els extrems; les estridències es tornen credencials.

El ple d’aquesta setmana, amb una senadora insultant amb sorna a les víctimes del franquisme, n’és trist exemple. I l’anterior, dedicat íntegrament a fer comparèixer a Sánchez un dia en què Sánchez no podia venir, dóna idea del nivell del deliri.

Potser escric densa avui. Però és que ahir va ser dia de ple – durant dotze hores i mitja vam discutir, entre altres coses, sobre Catalunya, Toros, ETA i Veneçuela – i sempre surto dels plens amb una sensació desèrtica. La boca seca.

La sensació – o més aviat la certesa – de que fora d’aquest lloc, ben lluny, camina la vida. La vida i la seva falta de temps, les seves precarietats. Els preus de les coses i els salaris aminorats. La gent que s’apanya com pot, les alegries i les pors. I afrontant massa sola les injustícies que perviuen acomodades, arrossegades, ben instal·lades des del fons dels temps.

I que nosaltres, encara nosaltres; no tenim encara la força necessària per a arrancar els parlaments – el Senat n’és l’extrem – de la farsa escènica en la què massa vegades els desvirtuen. La força per a retornar-los a la gent. Dient-los: és vostre, us pertany: que allò públic no és altra cosa que autodefensa dels humils, i que la política no és altra cosa que la gestió d’allò comú; la vida compartida.

A empassar saliva, i endavant. Que ens és pura obligació aixecar-nos amb més força. Obligació. Sense fisures: obligació.

Foto: Irene Lingua

Cosetes que duc apreses d’Iniciativa.

El brutal funcionament del món és indignant ara i ho era abans que l’esclat de la Indignació obrís ventall polític en aquest país. En aquell abans, als meus dinou, la meva particular indignació va trobar a Iniciativa canalització, i durant una dècada vaig créixer allà a propet, al voltant, aprenent més que aportant. A Iniciativa li dec aprenentatges que m’han canviat la manera de trepitjar la vida, i avui les rescato per a vosaltres, per si us són útils, us les voldria regalar.

Per començar, fermesa en tres prioritats de la lluita. U; treballs, salaris i classes, la justa distribució dels recursos i la riquesa, que qui té molt tingui menys per a que ningú tingui massa poc. Dos, l’ecologia. La radical consciència de que trepitgem un món finit que s’està estavellant contra els límits ecològics, i que no hi ha alternativa que no passi per canviar nosaltres. I tres, el feminisme, que és fonament de relacions humanes justes, lliures, respectuoses i cuidadores, curoses de la fragilitat i la interdependència humana. Roig, verd i violeta són, per a mi, trident d’esperança per albirar futur de vida digna compartida.

Per continuar, el respecte per qui va lluitar abans que nosaltres. El reconeixement a la nostra Història, i de forma molt sentida, a la Història del moviment obrer en general i del PSUC en particular. La barreja de sensacions, entre l’orgull de pertinença i el saber-te mai a l’altura; mai a l’altura de qui per defensar les teves mateixes idees el que posava en joc no era el seu temps, conciliació o calma mental, sinó directament el seu cos, la seva familia i la seva vida. I per tant no se m’acudiria jutjar, des del privilegi del present, si van fer prou els/les qui arrossegaren el país des d’una dictadura de terror, tortura i mort fins a la Transició; agraïment total, i sempre (insuficient) intent de ser-ne digna herència.

En tercer lloc, l’aprenentatge de pertànyer a un col·lectiu. De què vol dir construir proposta política juntes. De defensar acaloradament les meves idees davant els/les company(e)s, i d’assumir, amb humilitat, que el col·lectiu caminarà per on marquin les seves majories. Aprendre a confiar en la intel·ligència col·lectiva. Comprendre que la pròpia integritat passa per fer-me útil i positiva per a un projecte en el que crec i em reconec, i en retirar-me al no fer-ho. Que estimar el projecte col·lectiu és deixar-lo caminar, a vegades a través de tu i a vegades allunyant-se de tu. Les eines polítiques transformadores són escasses i valuoses, i tractar-les amb cura és personal i interior obligació.

I per últim, la mirada llarga. Iniciativa i aquella mena de cosa autèntica (i potser electoralment suïcida) de ser capaç de defensar postures que creu veritables i positives encara que en el moment siguin impopulars o incompreses. En clau ecològica i en clau nacional sobren els exemples, i desagraïda és la defensa de posicions sense aclamacions. Però vivim avui una època esclava de proclames fàcils i significants buits, i on regna la immediatesa reactiva i la por als titulars. Així que crec pertinent reivindicar valentia. Aquella mirada profunda i llarga sobre on som i on anem que permet apropar-te, d’una manera tot sovint més encertada, a la vida real, a la seva complexitat, i a què podem fer per aixecar humanitat.

Quatre regals que heredo d’Iniciativa, i que jo, sense cap pretensió, us voldria fer a vosaltres, qui els vulgui rebre, camarades en el sentit més ampli, d’aquí la Terra i d’allà el ciberespai.

La dreta que ve.

[ Català / Castellano ]

Comencem nou curs polític al Senat i tot ha canviat.

Després de la moció de censura en la que vam fer fora el PP del Gobierno, la dreta espanyola es mostra ferida. Traïda. No poden evitar pensar que l’Estat els pertany – I em ve al cap Marta Ferrusola: “És com si entren a casa teva i et trobes els armaris regirats perquè t’han robat”, deia quan el Tripartit va desbancar Pujol.

Torno al PP; el Senat és el seu cau. S’hi recullen, i deixen sortir les fiblades que tenien fins ara lligades, per la mínima contenció que els produeix el governar. Fora del Gobierno i amb el triomf de Pablo Casado, es perpetra el viratge de la dreta cap a l’extrem. Allà on habiten els monstres que s’alimenten d’atiar la por.

La por a la immigració, a l’altre, al desconegut, a la desesperació aliena. La por a que mudi la pàtria, a que es desmuntin els anclatges coneguts, la identitat estàtica. I la por al canvi, a qualsevol canvi, malo conocido mejor que bueno por conocer. Aquestes són pors d’arrel. I construir un projecte polític sobre la por és miserable.

Hi ha viratges en els lideratges, en els discursos, en la duresa. Al Senat això s’encarna encimbellant a portaveu a Ignacio Cosidó. Va ser director de la Policia Nacional i surfejà, sota els seus peus, les clavegueres. Un personatge conservador, religiós. De llarga carrera dins del PP i que porta aquests dos anys de legislatura que ja hem superat molt callat. Discret. Surt ara a primer pla i la línia que marca la direcció és clara.

Liderar a Espanya l’agenda de Salvini i de Le Pen. Escodrinyar el nínxol de vots porucs que cull l’extrema dreta a Europa, a veure si això els retorna al poder. PP i Ciutadans – rèplica perillosa i desacomplexada – es barallen per aquest lloc obscur: tanqueu portes i finestres, que ens prenen el que és nostre! – I així comença el curs al Senat amb una primera Diputació Permanent exclusivament dedicada a “la crisi migratòria que viu Espanya”.

Un debat fal·laç. Totes les xifres desmenteixen una suposada “allau”, els fluxos mundials fa dècades que són estables. El que es viu a les nostres fronteres no és una crisi migratòria sinó que és un drama humanitari sostingut i desatès, per al qual només hi ha una resposta possible. Acollir (i enfocar les causes). – No hi ha efecte crida pel fet d’acollir, hi ha efecte sortida motivat per l’horror absolut; així que l’únic debat és si acollim bé o acollim malament, quan acollir malament significa mort.

En tot cas, les situacions extremes, pasteres i persones que salten la tanca, són una mínima part – la majoria arriben per vies legals – de la immigració que arriba a Espanya, ténen molts d’ells i elles perfil de sol·licitant d’asil, i és perfectament assumible per a un país com el nostre generar una acollida digna, respectuosa i segura. Segellar el cementiri del mar.

I afegiria, venim d’anys de saldo migratori negatiu, més gent sortint que entrant al país, i això significa crisi, pobresa, malestar, expulsió; Per als i les joves que han emigrat o emigren perquè a Espanya no hi ténen futur [ per la crisi econòmica i el desemparament que generen les seves mateixes polítiques de misèria ], per a l’emigració precària de la joventut la dreta no utilitza el concepte “crisi migratòria”. Ni hi ha alarma ni hi ha proposta. – Ho explicava bé Ramón Espinar, ahir.

Així doncs, al Senat es prepara un curs que pinta miserable. Allunyat de la veritat, connectat als temors. Atiant el conflicte del penúltim contra l’últim. I cada vegada que el Gobierno de Sánchez dubta, recula, cedeix, falla – falla -, la dreta de la por pren un glop d’aire.

No permetre que aquesta por i aquesta misèria calin és la nostra feina. El nostre país és molt millor que aquests tremolors. Aixequem una esperança. Una alternativa poderosa. Que qui ens roba no arriba en pastera. Que la seguretat i el benestar de la nostra gent no es guanyen amb concertines a les fronteres. Que la seguretat i el benestar de la nostra gent es guanyen repartint el pa: que els rics paguin els impostos que deuen, i que hi hagi un repartiment via serveis públics que asseguri la vida digna. Per a tots. Per a totes. Perquè ningú hagi de marxar. Perquè qui ho necessita pugui arribar.

Contribuim nosaltres a enfonsar la por. S’aixequi al seu lloc tendresa.

smoke-69124_960_720

Recupero l’escriptura.

[català / castellano]

Recupero avui, tremolant, el que més m’agrada a la vida, que és escriure.

Porto temps amb els dits callats, sense tocar aquest blog, una petita, irregular i particular finestra que tinc oberta entre el Senat i la vida. El Senat que ignora la vida. La vida que ignora el Senat.

I és que – i ho lamento – no he sabut escriure mai per obligació o per rutina. Només sé escriure per pulsió, per passió. I les meves pulsions i passions han rebut embats aquests últims temps.

En primer lloc i en positiu, la meravella de ser mare. Que fa que, des d’aquell precís moment, uns ulls nous que s’obren a la vida, tot el temps i tota l’energia que no em pren l’acció política – les mocions, les preguntes, les lleis, les reunions, les assemblees, els actes, les manis -, és energia i temps íntegrament cedit a ella. Cada segon. Cada atenció. Cada passió i cada pulsió. Tota la creativitat se l’endú una coseta dolça, els seus ulls del color del mar els dies de tempesta, el seu somriure ampli i generós, i el seu descobrir el món que et retorna a uns ritmes primaris; que et diu que res és tan important com l’aquí i l’ara. Com meravellar-te delicadament, pausadament, per cada color, per cada olor, per cada gust, per cada petó.

La segona i en negatiu, el cop del 155. Som a meitat de legislatura i durant dos anys, me n’adono ara, vaig ubicar-me en algun lloc resguardat dels vents, protegit, dins del que és aquest lloc feréstec que és el Senat. Vaig estar dedicada en cos i ànima a Igualtat, la comissió en la qual sóc portaveu – responsabilitat principal -, i on a més vaig trobar cert marge d’acció i transformació. Vaig trobar una escletxa on podia generar canvis, tot i el Senat, tot i el PP i la seva brutal i insuportable majoria. Jo persistia, trobava camí.

El ple en què aquest Senat va aprovar el 155 va ser una cop de realitat. Aquesta és l’essència del lloc en el que et trobes, nena. Cadenat tancat. I mira que ja ho sabia: apunt sobre què és i què hauria de ser el Senat.

Doncs em recordo a mi mateixa aquí, parlant-li a aquest hemicicle, ofegada de tristesa i angunia no tant per les seves decisions, que potser ni sorprenen, sinó per l’alegria, la duresa, l’autocomplaença i els aplaudiments – els aplaudiments – amb què es decretaren. Era la fi de l’Estat de les Autonomies tal com l’havíem conegut. Doncs redactaren un 155 que no hi cap a la Constitució, que s’excedeix en la intervenció. El que recuperaren amb aquest 155 inflat és l’esmena que Alianza Popular va perdre en el pacte constitucional.

L’Estat, avui és menys de les Autonomies i més del Senat, doncs fixa un precedent. Un precedent que normalitza una intervenció central total i directa sobre els autogoverns autonòmics, que es debiliten com a tal cosa. El “règim del 78” queda impugnat i modificat, no cap a menys sinó cap a més centralisme.

Mig any després som lluny de reparar allò trencat i obrir vies de sortida; la intervenció roman, mentre a Catalunya tot és desgast. No sortim del fang, i la majoria indepe segueix paladejant retòrica – sense autocrítica ni contacte amb la realitat -, que sostinguda es transforma en mentida.

Doncs després dels debats casi crits d’aquell ple, on ho vaig dir tot, vaig emmudir durant dies.

La tercera passió i pulsió que vull anomenar, i de nou en positiu, que m’ha allunyat del lloc que em permet escriure, és la revolució feminista que veig florir al meu voltant, i quina alegria. Em té atrapada la veu, els ulls, el cor, i els dits. Em fa sortir al carrer, acudir a actes i xerrades i trobades i quina bellesa la gran manifestació. Tantes, nosaltres. Tan juntes. Una sororitat poderosa que desplega evidències. Sobre la violència permanent que acompanya els nostres cossos. Sobre la invisibilitat, les bretxes, els rols, la normalitat que no és normal, que no pot seguir sent normal si es fonamenta en el privilegi d’uns i el malestar de les altres. I veig el canvi. En la meva mare, la meva amiga, dues adolescents que xerren a la plaça o una actriu que es torna referent. Ho veig en un grup de noies que creixen i s’apoderen juntes d’un estar-en-el-món ple de fortalesa, ho veig en tantes i tantes desconegudes arreu, aquí, allà, al carrer, a les xarxes. La sororitat desfermada, brotant com una lliure primavera.

I sobre com va ser possible aquell assalt a la normalitat, a l’hegemonia, el dia 8 de març, és sobre el primer que vull escriure. M’hi poso ara, aquí, ràpid, de seguida. Mentre preparo el control al Gobierno i quina indecència que no sigueu capaços, Ministra, ni tan sols de finançar i complir amb el Pacte d’Estat. Ni tan sols això. Absoluta misèria per a lluitar contra la violència vers les dones. Absoluta misèria, en tot allò que és benestar, en tot allò que és vida digna, en tot allò que és igualtat. Que s’acabin aquests temps polítics tan foscos, governs de dolor; hem d’aixecar un temps d’esperança.

I recapitulo, abans d’acabar.

Ser mare em significa moltíssima dolçor, alegria, ressignificar la vida, i un gran cansament. El Senat aplica recentralització unilateral, clau i candau, i canviar-lo de dalt a baix és una urgència. I s’obre pas de forma formidable la vida lliure de les dones.

I tot i tot, avui, rescatant un temps i un espai i una mínima prioritat per a mi i la meva habitació pròpia; recupero alguns – aquests – traços d’escriptura.

 

writing-828911_1920

Sobre la toma de decisiones en el Ministerio.

Entro pregunta:

Es la segunda vez en poco tiempo que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad lanza una idea que luego debe retirar por la presión política y social feminista en redes, medios, oposición y calle.

Hace un par de meses, la campaña “Menores sin alcohol”, lanzada y retirada por parte del Ministerio, que incorporaba mensajes profundamente machistas, entre ellos uno de extrema gravedad que relacionaba, en el caso de ser chica, beber con exponente a ser violada (cultura de la violación, culpabilización de la víctima).

Ahora, la polémica sobre el pliego de prescripciones técnicas para la contratación del servicio 016 de información y asesoramiento jurídico en materia de violencia de género. Se lanzó y se retiró la propuesta de utilizar el teléfono 016, teléfono de urgencia y atención ante situaciones de violencia machista, para otros menesteres que no son esa atención; elemento contrario al sentido de la ley 1/2004.

Se trata de un servicio precarizado que lo que necesita es más recursos, no más trabajo; y además la perversión de la idea era usarlo para informar a hombres sobre sus derechos en materia de conciliación, divorcios, custodias, y cuestiones surgidas en contexto de violencia. O cualquier información sobre Igualdad.

Ello, en un teléfono de urgencia para la atención a las víctimas, es una barbaridad; pues este servicio responde a la necesidad de asistir y asesorar a las mujeres en casos de violencia machista, con funciones de emergencia.

Si bien celebramos la rápida retirada de ambas iniciativas, sentimos preocupación por cómo y con qué objetivo se están tomando decisiones en el Ministerio. Sobre los valores, la competencia y la falta de perspectiva de género con que se dirige el mismo.

Por ello pido información sobre:

a) De qué forma se tomaron las decisiones en ambas situaciones. Motivos de esas decisiones. Circuitos en la toma de decisión.

b) Qué se cambiará para que no se repitan situaciones similares.

y c) Nivel de formación en materia de género de todos los cargos con responsabilidades dentro del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

 

 

Palabra

Si no denuncias, no te creen.

Si denuncias, no te creen.

Si no te defiendes, no te creen.

Si te lías a ostias, no te creen.

.

Si te desnudaste, no te creen.

Si llevas ropa sexy, no te creen.

Si llevas tejanos, no te creen.

Te vistas como te vistas, no te creen.

.

Si sientes odio, no te creen.

Si estás feliz, no te creen.

Si estás en shock, no te creen.

Si estás normal, no te creen.

.

Si le conoces, no te creen.

Si no le conoces, no te creen.

Si estabas sola, no te creen.

Si había multitudes: no te creen.

.

Y es que el machismo no da valor a la palabra de las mujeres.

Hay que vencerlo – vamos a vencerlo – hasta en lo sutil:

el valor de nuestra voz,

que es valor de vivencia, valor de vida.

.

Con un #YoSíTeCreo, 

yo-nosotras-tantas, 

tan poderoso estruendo de voces,

que hace imposible – extrema evidencia –

imposible;

no ver, oír, entender,

creer.

 

 

S’obri pas la humanitat!

[ català / castellano ]

La foscor del diumenge tindrà conseqüències profundes a casa nostra. La brutalitat policial. Desproporcionada. Enormement indiscriminada.
 
Contra persones quietes, mans enlaire, mobilització pacífica. Infants. Dones grans. Centenars de ferits. 844 i la sang. Imatges que no oblidarem mai.
I una enorme ferida social que cada dia que passa té menys cura.
Denunciarem, i tant. Denunciarem.
 
I res justifica res.
La violència anul·la la democràcia.
La violència anul·la el debat públic.
La violència anul·la la normalitat.
La violència anul·la la política.
La violència anul·la la vida.
I d’aquí el meu vot nul.
 
Un vot que hagués preferit no fer. Perquè s’instrumentalitzarà. Perquè el que necessitem és un referèndum capaç de retratar el conjunt del país. I perquè em fereix aquest conflicte sense treva entre dues cosmovisions hermètiques, doncs són terreny on germina l’odi i promet derivar a pitjor.
 
Però quan una part aixeca una bota de ferro, ja no hi ha res més a dir. Ja tot és igual.
Vaig sortir a votar,
les llàgrimes als ulls,
i aquest és el teu fracàs, Rajoy.
 
La violència és sempre una derrota.
Terrorífica desproporció.
I té responsables.
Diversos.
Però un en primer terme.
 
Rajoy s’ha inhabilitat per a governar.
Fer-lo fora és una urgència.
Que demani perdó als nostres ulls i que plegui. Per les cremors.
Per trobar-se a l’origen del conflicte (l’Estatut), per haver podrit la situació (inacció), per no ser capaç d’oferir sortida (referèndum pactat), per haver culminat en repressió (això d’ahir no té nom).
 
I que no ens atrevim a celebrar res.
Tan de bo no hi hagi qui, del dolor, en vulgui fer legitimitat. Perquè només la democràcia legitima.
Perquè quan pitjor, pitjor. I ens trobem molt lluny de guanyar res.
 
I avui,
avui que els ulls encara ens ploren,
avui caldria recuperar els bocins i tornar a començar.
Obrir camins de democràcia, de diàleg, de sentit comú, i d’amor.
Canviar els interlocutors. Depurar responsabilitats, dimissions. I eliminar testosterona.
Caldria que el capital polític acumulat ahir – no tinc paraules per tanta gent auto-organitzada pacíficament. Callo davant vostre; lliçó – forcés l’Estat a dialogar.
Mediació externa. Internacional. Per a permetre un retorn a la normalitat democràtica. A la paraula. Transitar un referèndum pactat, inevitable. Fent-nos fort(e)s en aquelles grans majories que volen una sortida democràtica. Superar el col·lapse.
Amb la seguretat que cada dia que passa aquest retorn és més difícil que l’anterior.
 
És això, o aprofundir en l’abisme,
que és la temptació dels dos governs (i la pressió dels respectius extrems), el seu guió inalterable, irresponsable i sord, cadascú parlant-li al seu públic; que un nacionalisme inflama l’altre i l’altre l’un.
 
Puigdemont, inclús abans del recompte, insinuava la DUI peti qui peti, que aquest sempre va ser l’objectiu, tan se val si les xifres no ho sustenten o si no inclou ni a mig país. Això sí; té l’estat d’ànim de part seva.
 
Rajoy, un probable article 155 peti qui peti, suspensió de l’autogovern, més regressió, més dolor; no ha variat ni un mil·límetre el seu discurs indigne. Vergonya infinita que pugui seguir sent un dia més president d’aquest país. Vergonya. I de part seva la força.
 
Peti qui peti, tot,
i de qui peta no en sabem mai el nom.
 
Persones anònimes pagant les incompetències polítiques, els errors.
I error polític és creure que pots arrasar l’altre. Que no necessites parlar amb l’altre. Que pots ignorar o reprimir que existeix.
Ningú és prou fort, ningú és prou dèbil.
 
I el que és segur és que això ja no va de somriures. De fet, mai ha anat de somriures. Això va de fronteres. I les fronteres són zones sòrdides de les que no n’arriben veritats. Les fronteres son terreny de violència.
 
I ja res serà igual.
Hem viscut allò que algunes no volíem viure.
Hem arribat allà on cridàvem que no volíem ser.
A veure xocar la policia contra els cossos de la nostra gent.
 
I a tot això el conflicte – amb un resultat no prou diferent al que ja teníem el 9N o el 27S, doncs en aquest país ningú convenç ningú perquè no hem començat a parlar profundament de res. – avui és més agri que fa dos dies. Menys ingenu.
 
Perquè la violència ho canvia tot.
Perquè la culpa de qui l’aplica és inexcusable.
I perquè sobrevola la possibilitat d’anar a pitjor.
No ho permetem.
I no ho permeteu, governs!
 
I el meu vot:
Caiguin totes les fronteres.
Caiguin totes les banderes.
S’obri pas la humanitat!
22089258_10155638437293614_5735050693849998887_n