Lo que hay que saber sobre el Senado

¿El Senado sirve para algo?

Tal y como lo conocemos, el Senado es inútil. Hace “segundas lecturas” de las leyes que ya han pasado por el Congreso, pero sus modificaciones quedan supeditadas a lo que acabe decidiendo el Congreso en último término. Así, aporta muy poco a la política del Estado y es leído por gran parte de la población -con toda la razón- como una pérdida de dinero público (o sea nuestro), y como un espacio de colocación de cargos políticos cuando salen de la primera línea. Los sueldos y los privilegios que se adjudican refuerzan este descrédito: la sensación de que no vale lo que nos cuesta. No hay duda de que el Senado debe ser derribado y vuelto a levantar.

¿Y no nos lo podríamos cargar y ya está?

En los Estados centralistas, la opinión del Congreso (de “Madrid”, que dirían en TV3) es la opinión de toda la nación. Hay un solo centro de poder, desde el que se hacen las leyes y la política. Luego hay provincias (o equivalentes) que ejecutan estas órdenes. Este es el país que quisiera el PP, y lo que querría C’s (que por eso llama a eliminar el Senado).

En los Estados plurinacionales (donde conviven diversas naciones), la opinión del Congreso no es la opinión del Estado. La opinión del Estado es la suma de las opiniones de las diversas naciones que conviven (en nuestro caso: debería ser la suma de las opiniones de las distintas Comunidades Autónomas). Y el lugar donde se expresan estas opiniones es el Senado. Por lo tanto: Eliminar el Senado significa recentralizar el poder. Todos los Estados plurinacionales tienen Senado, y España necesita uno (lo que tenemos no sirve).

En este sentido, no se entiende que ERC proponga eliminar el Senado. Puede querer que Cataluña no forme parte de España, pero es muy egoísta desearle al resto de España un centralismo que no quieres para ti.

¿Porqué tenemos un Senado que no hace lo que debe hacer?

Nuestro Estado no es ni lo uno ni lo otro, o bien ambas cosas a la vez: una extraña convivencia que se llama “Estado de las autonomías” (en Italia ocurre algo similar). El Senado es víctima y reflejo de un pacto a medio camino.

Saliendo del Franquismo (Estado centralizado), la izquierda luchó por una república, que debería haber sido federal, y la derecha para mantener todo como estaba. El pacto a medio camino (la Transición) creó lo que tenemos ahora. La evolución democrática natural es hacia una federación de naciones libres. Y así ha sido: durante estos 35 años, el Estado de las Autonomías ha ido evolucionando en una línea federalizante (empujada por las reformas de muchos Estatutos; el nuestro, el de Andalucía, Aragón, Valencia, las Islas…)

Y así habría seguido evolucionando si el gobierno del PP no hubiera valorado que atizar los conflictos nacionales le iba muy bien para tapar la corrupción y los recortes (exactamente igual como lo hace Convergència). Es tan ideológica su oposición que llegaron al absurdo de enviar al Tribunal Constitucional artículos del Estatuto catalán y de votar a favor de aquellos mismos artículos (idénticos!) en el Estatuto de Andalucía. El error del PSOE aquí fue callar, y no saber ver que aquella era la evolución natural para renovar la Constitución, para un Estado federal moderno.

Y así llegamos a los años de los choques de trenes, en el que no hay interés por ninguno de los dos gobiernos de desatascar la situación. Nosotros tenemos todo el interés. Queremos que el Proceso termine, y bien. Haremos un referéndum y construiremos una Cataluña y una España relacionadas entre sí como su gente desee.

¿Qué proponemos, entonces?

Necesitamos un Congreso que represente a todas las personas (es necesario que cada voto valga lo mismo, cosa que no ocurre en la actualidad por la ley electoral que tenemos; y es necesario que el voto sea un derecho y no un privilegio, pues tenemos cerca de 5 millones de personas migradas que no pueden votar). El Congreso tiene la legitimidad democrática, y ésta debe ser de calidad.

Y necesitamos un Senado que represente a las naciones y comunidades que conviven en España (y Catalunya quedará dentro o fuera de España -y del Senado- según vote ella sola en referéndum). El Senado debería tener la tarea de resolver las relaciones y los conflictos de un Estado complejo en el que ahora mismo conviven 18 Parlamentos y Gobiernos.

Lo que proponemos es reformar nuestras instituciones para dejar atrás de una vez por todas el régimen del 78 y abrir una etapa política con infinita más calidad democrática.

¿Quien debe ir al Senado?

Ahora tenemos 266 senadores y senadoras (más senadores que senadoras), que llegan por dos vías (por provincia y por Comunidad Autónoma, pero muchos más representando provincias que no CCAA). La doble entrada no tiene sentido, y además están sobrerrepresentados los territorios más conservadores, como las dos Castillas (muchas provincias y muy poca gente).

Nosotras creemos que con menos de la mitad de los senadores y senadoras actuales ya tendríamos suficiente (y así lo afirman también muchos constitucionalistas). Habría que enviar al Senado sólo un número determinado de representantes del Parlamento de cada Comunidad Autónoma. La representación de las naciones que conviven. Y es necesario que los que vayan no ostenten privilegios que los alejen de la realidad de la gente (es urgente la reducción de sueldos, el retorno de las dietas que no sean necesarias, y la extinción de ningún otro privilegio).

¿Y qué tiene que hacer el Senado?

El Senado no debe hacer segundas lecturas, sino primeras lecturas y decisivas sobre los temas que afecten y sean responsabilidad de las naciones y territorios del Estado. ¡Y evidentemente sobre aquellos temas que sean competencia exclusiva de las CCAA! Hay que decidir qué leyes son poder del Congreso y cuáles del Senado, y no duplicar el trabajo.

Lo cierto es que, actualmente, las Comunidades Autónomas no participan de la aprobación de las leyes que afectan a sus competencias. Si son los territorios los que han de desplegar una Ley, como por ejemplo las leyes de educación, ¿no sería bueno que participaran desde el origen en el debate sobre la ley, ellas que saben si la podrán aplicar y cómo?

O por ejemplo: el Plan Hidrológico Nacional, ¿no tendría sentido que se hubiera decidido en un Senado donde Aragón, Cataluña, Valencia, Murcia, etc. hablaran entre ellas y con el gobierno de tú a tú? [No al PHN! ; P] O las leyes de financiación autonómica, y las inversiones en el territorio: ¿no sería el Senado el lugar indicado donde tratar estos temas?

Levantemos un Senado poderoso que de verdad represente las naciones y las Comunidades Autónomas. Y levantemos un Senado que tenga poder para controlar al Gobierno, que ejerza control sobre el Presidente y sobre los Ministros. Eso es la plurinacionalidad.

¿Porqué no llega nunca la reforma del Senado?

La derecha vincula la idea del federalismo a un Estado débil y es falso: Alemania, Suiza, EUA y Canadá lo son. Pero es que la derecha odia la diversidad y busca la uniformidad. Recogieron la herencia del franquismo, y reivindican un solo poder central (con su estructura de provincias y diputaciones). Asimismo, le tienen alergia a la reforma de la Constitución: y ésta es imprescindible para una reforma del Senado (y de tantas otras cosas).

Nosotros queremos reformar la Constitución, y mucho. Creemos que el poder debe estar en los Ayuntamientos más que en las diputaciones. En las Comunidades Autónomas o naciones más que en el gobierno central. Y creemos que Catalunya debe ser libre para elegir si quiere formar parte de este proyecto o no: la libertad es el derecho a decidir. Y nuestros aliados en el Estado están comprometidos con esta necesidad vital.

A todo esto: Todos los partidos afirman que hay que reformar el Senado. Que debe transformarse en una Cámara autonómica: una especie de Consejo de Comunidades y Naciones. Lo dicen pero no lo hacen. No quieren que se mueva nada, para no perder privilegios. Pero es evidente que el Senado – y España – necesita una reforma. Más que una reforma, podemos decir que necesita una revolución.

¿Y porqué nos presentamos nosotras?

En Comú Podem nos presentamos a las elecciones al Senado para sacudirlo, para abrirlo, para revolucionarlo; necesitamos terminar con una cámara inútil y llena de privilegios; y necesitamos levantar en su lugar una verdadera cámara territorial (con pocos senadores y senadoras y escogidos desde sus parlamentos) que permita federalizar España y facilitar las relaciones entre las naciones que conviven.

Seremos vuestros ojos y vuestras manos allí dentro. Vamos en vuestro nombre, en el nombre de la gente corriente. Y vamos dispuestas a mover los cimientos de una institución que nunca ha sido lo que debería ser. ¡Vamos!

#RevolucionemElSenat

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